sábado, 29 de junio de 2013

El reemplazo

"Cuando un gobierno quita una estatua, borra una parte de su historia"


De a poco los grandes fueron quitando hechos de la memoria del pueblo. Sólo Arnaldo era el guardián  de la historia de su país, corriendo un serio peligro, custodiando la memoria de los Idiotas y participando secretamente de las Sombras.

Pero no podía dejar de sentir dolor y pesar cada vez que un cuadro era roto, que un libro era quemado, que una estatua era removida con la excusa de "restaurarla" para desaparecer misteriosamente y luego instalar otra en su lugar, bajo el pretexto de mejorar un parque que algún alcalde o gobernante opositor al gobierno había dejado en el abandono.

Cuando esto sucedía, Arnaldo buscaba archivar alguna copia del cuadro, cuando no el original. En algún momento, cuando su cuerpo aún podía permitirse excesos físicos, había ingresado por la noche a los museos y bibliotecas y cambiado la obra original por una copia. Los Grandes, a pesar de sus conocimientos, eran tan soberbios que jamás notarían la diferencia si cambiaba a La Gioconda por cualquier otro cuadro. Eran ridículos y engreídos.

Cuando la desaparición ocurría con alguna obra escultórica, simplemente la fotografiaba, desde todos los ángulos posibles. Tenía la esperanza de que, algún día, se apreciara el arte sin imponerle implicancias políticas y sociales. Era una pena que instalaran bustos del Líder o retratos de la Sucesora o colocaran textos históricos o literarios, con una reescritura a gusto del gobierno.