(Aclaración: este texto es
ficcional. Fue concebido en los tiempos del Turco 1°...reescrito en la
actualidad y no finalizado...cualquier parecido con la realidad...será pura
coincidencia?)
La guerra de los idiotas
En aquéllos días, la nación se encontraba
dividida en dos estamentos sociales, los Grandes, quienes detentaban el poder y
el conocimiento, y los Idiotas grupo conformado por el resto de la sociedad que se dedicaba a trabajar y a,
simplemente, ser liderados por los Grandes.
El líder de los Grandes
había fallecido y su cuerpo había sido cuidadosamente preservado, y celosamente
custodiado, para poder al fin lograr la continuidad del proyecto. El mausoleo,
que había sido construido en tiempo record, se hallaba muy cerca de la Ciudad
Secreta, en donde el hijo primogénito de cada Grande se formaba para suceder a
sus padres en la dirigencia del país. Cada Grande y su primogénito accedía a
todo el saber real, histórico, político, geográfico, cultural y científico que
existiera. Esto impedía que cualquier Grande pudiera tener contacto directo con
un Idiota, ya que esta educación absoluta era negada al resto de la
población.
Los Idiotas, cada mañana, veían en los noticieros las buenas noticias
que el gobierno quería que se conocieran. Se ensalzaban las virtudes de los
miembros del poder, destacando cada gesto, real o inventado, y ocultado sus
crímenes aberrantes. Ningún Idiota tenía ni el derecho ni el poder de juzgar a
un Grande. Sus hijos obligatoriamente concurrían a escuelas públicas, en donde
cada docente controlaba que se colocaran correctamente sus cascos de realidad
virtual, y así se les impartía el conocimiento que requerían para cumplir con
sus obligaciones y deberes. Éstos eran
trabajar diez horas por día, concurrir a la sede del partido los domingos y
escuchar atentamente y en silencio (a menos que se autorizase a aplaudir o a
festejar) los extensos discursos que, alguno de los Grandes, les daba
consecutivamente. La ausencia a cualquiera de estos actos era considerada alta
traición y el Idiota que osase no asistir era expulsado a la Zona Maldita, en donde reinaba el caos y el
crimen. (En secreto se corría la voz que los Malditos se comían a los pocos
Idiotas que eran expulsados. Éste secreto, obviamente, fue dado a conocer por un
Grande para implantar el miedo en la sociedad)
Muy pocos Idiotas se atrevían a
preguntar qué escondían en la Ciudad Secreta, ya que luego de la muerte del
Líder, muchas personas entraban y salían, se veían ir y venir autos y camiones
blindados. Algún suspicaz pensaba, ya que otra cosa no se atrevía a hacer, que
era demasiada actividad para atender a un muerto…pero se trataba del Líder y su
espíritu era más poderoso que la muerte.
El secreto que guardaba el
mausoleo era un gran laboratorio en donde se practicaban técnicas de clonación,
para que la casta del Líder continuara gobernando. Luego de que su primogénito
completase su formación, y llegado el momento de quitarlo del medio, un clon del
Líder dirigiría a la nación. Por supuesto que este clon tendría un sucesor de “repuesto” en caso de rebelión, ya que las
técnicas científicas estaban muy avanzadas pero se conocía muy poco sobre el
comportamiento de los clones en circunstancias específicas. Hasta entonces,
habían sido utilizados para trabajos domésticos, sin ninguna remuneración, ya
que jamás habían sido considerados personas. Podían ser asesinados sin que nadie
los reclamase, ya que no tenían familia, y eran utilizados para los más crueles
fines. (Los prostíbulos que se encontraban rodeando la ciudad estaban llenos de
estos pobres seres condenados a “pagar” los gastos que había ocasionado su
“nacimiento de laboratorio”).
En una sociedad organizada como
estaba la actual, era por demás que evidente que no podían mezclarse Idiotas con
Grandes, ya que cualquier comentario que despertase la curiosidad de los Idiotas
podría ocasionar una catástrofe a nivel nacional y el fin de la dinastía de los
Grandes.
Muchas veces, cuando los educadores de los Idiotas descubrían
que alguno comenzaba a tener sospechas y
no resultaba sencillo adiestrarlo, un consejo de Grandes determinaba si convenía o no “ascenderlo”, para
demostrarle al resto de la nación que
cualquier Idiota, si se esforzaba y
mostraba “ganas de crecimiento”, llegaba a algún puesto de poder. Con esta
estrategia, sobornaban la más mínima posibilidad de disturbios que
pudiera generar cualquier Idiota entre los suyos.
Lo que los Idiotas no sabían era
que su ciudad se encontraba sabiamente rodeada por una gran muralla,
inexpugnable a los intentos de los habitantes de la Zona Maldita de ingresar o
sabotear el gran proyecto. La poca información que manejaban los Malditos era
proporcionada por el boca a boca, ya que no contaban con la tecnología necesaria
y, además, cualquier aparato informático podía ser rastreado por los Grandes y
automáticamente saboteada toda la información.
En la Zona Maldita no existía
más que la pobreza. Debían autoabastecerse
de alimentos y bebidas, ya sea comprando contrabando quien tuviera
dinero, o robando la mercadería a quienes proveían a la Ciudad Secreta o al
ghetto Idiota. Los hijos de los Malditos
no asistían a la escuela, eran educados por sus padres, con el conocimiento
adquirido mediante charlas clandestinas que eran dadas por los primeros Malditos
en ser expulsados del ghetto. O quienes lograron huir, antes de ser domesticados
por el conocimiento facilitado por los Grandes.
Entre los mismos Malditos eran
desconfiados. Cualquier Idiota recién expulsado podría ser un espía enviado por
los Grandes, para sabotear algún proyecto de liberación o de acceso al ghetto,
ya que uno de sus planes era el de lograr que los Grandes quedasen al
descubierto y los Idiotas , junto con los Clones, fueran liberados de sus
distintas formas de esclavitud.
(Continuará….)
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