Nadie sabía cómo
había surgido. Un buen día, el miedo se había instalado en la sociedad Idiota.
Había sido de un modo tan sutil, tan perverso, que nadie lo había notado. Pero
todos tenían temor, un inmenso e incomprensible temor
Desde el principio
del gobierno del Líder, se había utilizado el método de sembrar el terror
deliberadamente. Rememorando los hechos tremendos que habían provocado la caída
del gobierno anterior, preguntando todo el tiempo si se quería volver a esos
días. Poniéndose como ejemplo de que todo tiempo pasado fue peor…y si alguno
osase pensar de otra forma, se volvería a ese pasado oscuro, tétrico, y tan
cercano.
Hubo otra forma de
implementar el miedo. Al principio no parecía que una cosa tuviera que ver con
la otra, pero con el tiempo, los lazos que unían a algunos Grandes con la
delincuencia eran tan claros, que solamente por miedo, la sociedad guardaba un
silencio inexplicable.
Una escalada en la
delincuencia hizo que el pueblo fuera encerrándose cada vez más, aislándose hasta
de sus propios familiares. Ya no habían festejos especiales, porque quienes se
alejaban de sus hogares, al volver se encontraban con que sus casas habían sido
asaltadas y ya no poseían absolutamente nada.
Al principio eran
hechos esporádicos. En un momento, incendiaron las casas, hasta hacerlas
inhabitables (éste recurso normalmente se utilizaba en el domicilio de algún
Idiota que comenzaba a molestar). Luego fueron asaltos a personas, hurtos de
todo tipo y método. Los más graves, incluían algún muerto, para que la sociedad
supiera que cualquiera podía ser el próximo.
De repente, la persona
que caminaba por la vereda, podría ser un potencial ladrón. Todos caminaban con
la cabeza gacha, y evitando las zonas que se llamaban “peligrosas”. Quien se
atrevía a cruzarlas, debería atenerse a las consecuencias.
Junto con el miedo,
el silencio se había instalado en el pueblo. Un silencio por momentos cómplice,
ya que el mismo temor hacía que, quienes sabían qué pasaba realmente,
enmudecieran, ya que sus vidas estaban en peligro. Muy pocos tenían la forma de
resguardarse, ya que hasta era riesgoso
confiar en alguien, puesto que, dominados por el mismo temor, ese alguien
podría denunciar a los grandes a la persona que había confiado sus dudas y
certezas.
Se vivía con un nudo
en la garganta. Como si una enorme mano oprimiera las voces y las silenciara.
Pero hubo una noche
en que un grito rompió el silencio. Un grito fuerte, desgarrador, solitario, y
al mismo tiempo, multitudinario. Un grito que despertó en cada Idiota la
necesidad de salir a la calle para saber qué sucedía.
y de ahi ese dicho que ¨el miedo no es sonso¨? la gente al final, dejo de ser el pueblo idiota?, contame como terminaaaaaaaaaaaaaaaa
ResponderEliminarjajaja!! todavía no la terminé!!! este es el último capitulo que escribí!!! pero apenas tenga otro cocinado, lo publico! Gracias por seguirme!
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