jueves, 5 de junio de 2014

El "hombre".

     Había sido testigo directo de los años más oscuros de la nación, anteriores al gobierno de los Grandes. Había sido víctima de torturas y delitos atroces. Y, a pesar de todo, conservaba en su memoria cada detalle, cada rasgo, cada tono de voz de quien más daño le había hecho durante su cautiverio.


    Había llegado el tiempo de la verdad, de la justicia. Por muchos años esperó el momento, el día, la hora en la cual pudiera decir su verdad. Se sentia fuerte, seguro, por primera vez en  mucho tiempo, libre de todos los demonios que lo habían estado invadiendo debido al miedo, al dolor, a las ausencias.

   Los Grandes habían comenzado una guerra a esa etapa oscura. Sin embargo, sus captores eran tan ancianos como él, ya no contaban con la misma fuerza, ni siquiera con la logística y el poder para hacerle ninguna clase de daño. Supo en ese momento que no se trata de venganza, sino de Justicia...aunque un sabor amargo lo dominó por unos instantes al aunar las figuras de los Grandes y los dictadores.

   Se puso su gorra, se miró ante el espejo antes de abrir la puerta y se prometió contar absolutamente todo, hasta lo más denigrante. En la vereda el sol brillaba. Mientras caminaba, tuvo una sensación extraña, conocida, oscura. Alguien lo saludó por su  nombre. Se dio vuelta. Y volvió la oscuridad.

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