martes, 12 de junio de 2012

La abuela


Había sido la primogénita de un matrimonio Grande, uno de los iniciadores de la casta. Eso le había dado ciertos privilegios. Había tenido acceso a conocimientos que, tiempo más tarde, fueron denegados a otras mujeres de igual condición. Con el paso del tiempo, fue dándose cuenta de que su clase social no privilegiaba a nadie, sino al contrario, cada vez iba haciéndose más cerrada y reducida.



Su casamiento fue organizado por la sociedad Grande, como era la costumbre. Cuando tuvo a su primogénito, comprendió que los beneficios a los que llegaría estarían prohibidos para sus hermanos. Y decidió tácitamente no procrear más. Nadie más que ella conocía esa determinación. A su  modo, era la forma que tuvo de rebelarse ante los suyos.



Desgraciadamente no pudo elegir educar a su primogénito de otra forma, con una visión más amplia de la vida. La cultura impuesta  lo devoró por completo y era uno de los más importantes miembros del gobierno. 



A su modo cauteloso, le pidió una dama de compañía. Una muchacha que se encargara de estar con ella, ayudarla con las tareas de la casa, acompañarla en sus salidas. A su hijo le pareció muy buena idea que su madre tuviese, al fin, personal esclavo a su servicio.



Fue ella misma quien eligió a Nara en la granja de clones. Hubo algo en la mirada de aquella niña que le llamó la atención. Una extraña fuerza, un brillo que no se veía en otros clones, y ni siquiera en alguien de la casta Grande.



Se sorprendió al descubrir la inteligencia de Nara. La instruyó de modo tal que la criatura fuera cautelosa delante del primogénito sobre las actividades que hacían en la casa. Jamás debía saber que un clon accedía libremente a libros de toda clase, que tenían debates intensos sobre la libertad.  La abuela sabía que la vida de Nara corría un serio peligro si algo quedaba librado al azar.

Una mañana salieron juntas. Era una de esas salidas que jamás se revelarían ante el hijo de esta mujer, que también soñaba con la libertad. En una calle se cruzaron con un joven, que miró intensamente a Nara…y ella  supo que ésa era una forma de concretar su plan.



En su juventud , la abuela había trabajado  en el ministerio civil y aún tenía acceso privilegiado a todo el sistema.  Sabía perfectamente que la única forma de salvaguardar a Nara era hacerle  documentación de Idiota, crearle una historia, papelería totalmente legal y creíble… el único inconveniente sería la forma de convencer a su hijo de que Nara no era una clon y que se encontraba en la granja por error.



Había logrado averiguar quién era el joven con el que se habían cruzado y al que Nara le había causado tanto impacto. Un tal Juan  Pérez, trabajaba en el instituto de estadísticas en donde su hijo era el principal jefe.

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