sábado, 30 de junio de 2012

El señor Juárez


El señor Juárez



Había sido el socio económico del Líder. Se había beneficiado con licencias y negocios a los que jamás hubiera imaginado. De ser alguien que había nacido en la más absoluta pobreza, tener el poder que había logrado era algo que no había imaginado ni en sus sueños más locos.



Todo comenzó como de casualidad. El señor Juárez y el Líder esperaban en la sala de un contador, y al estar solos, comenzaron a conversar para matar el tiempo. El Líder se dio cuenta de que podría confiar en un tipo humilde como Juárez. Juárez descubriría mucho después que ésa había sido la oportunidad de su vida…



El Líder necesitaba a alguien que fingiera ser propietario de unas tierras en las que estaba interesado, pero que oficialmente no podía adquirir. De  manera que Juárez sería su testaferro. Al principio no lo comprendió,  pero cuando Juárez se dio cuenta de la ambición del Líder, poco a poco fue buscando la forma de tornarse imprescindible para él.



Lo convenció de que lo mejor era continuar apareciendo ante todos como el gran empresario que había logrado posicionarse en la vida tras mucho trabajo. Construyeron esa mentira, que al cabo de un tiempo, se convirtió en realidad. Había sido lento y minucioso el  trabajo que había hecho para lograr que el Líder lo convirtiera en su alter ego.



La meta final del señor Juárez era apoderarse de los medios de difusión. Una vez sorteado ese escollo, utilizaría todas las formas posibles para  que el Líder fuera odiado por el pueblo y quitarle su poder. Tuvo un golpe de suerte cuando supo de la sorpresiva muerte de su mentor. Y la Sucesora desconocía esos negocios ya firmados entre ellos, de los que ahora él se aprovecharía.  No le costaría mucho trabajo volver al pueblo en contra de ella y conseguir el puesto de gobernante para sí mismo. Tenía la forma. El mayor grupo de medios de comunicación eran suyos. Así como había ayudado a construir la imagen del Líder, conseguiría destruir a la Sucesora y hacer que la destituyan para su propio beneficio.

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